martes, 23 de marzo de 2010

TAXONOMÍA DE BLOOM

Taxonomía de Bloom:

Objetivos

Los objetivos instruccionales son manifestaciones que describen las características y habilidades específicas que se pretende que los estudiantes alcancen por medio de la enseñanza (Medina y Verdejo, 2001). Krathfold (en Medina y Verdejo, 2001) señala que son las formulaciones explícitas de lo que los aprendices alcanzarán por medio de la enseñanza. Para Díaz Grana (1985), los objetivos del aprendizaje son los criterios de evaluación que utiliza el maestro para determinar el crecimiento de sus alumnos.

Los objetivos instruccionales ayudan a:

Planificar la enseñanza ya que ofrecen foco y dirección al proceso educativo.
Especificar a otras partes interesadas (administración, padres y público en general) lo que se pretende que los aprendices alcancen.
Proveer de una base para la evaluación del aprendizaje.

Funciones de los objetivos de conducta observable:

1. Se convierten en los criterios que permiten al maestro evaluar el crecimiento ocurrido en sus alumnos, cada día, o después de cierto número de días o semanas, o al terminar el estudio de la unidad de trabajo o al finalizar actividades educativas de más largo alcance.

2. Son los criterios que utiliza el maestro para la selección del contenido de la enseñanza.

3. Son los criterios que utiliza el maestro para seleccionar las técnicas o procedimientos de enseñanza que más se adaptan a la situación de aprendizaje que se propone crear.

4. Son los criterios que utiliza el maestro para seleccionar y preparar los materiales pedagógicos que necesita para enriquecer las experiencias de aprendizaje de sus alumnos.

5. Constituyen el medio más rápido para ayudar al maestro a preparar las actividades finales de sus lecciones, sean éstas de corta o larga duración.

6. Facilitan la enseñanza individualizada

7. Se convierten en los criterios para que el maestro juzgue su propia labor en términos de esfuerzo, contribuyendo así al desarrollo cognitivo del educando en una forma balanceada, sin limitarla a la provisión del simple dato.

8. Se convierten en la base fundamental de la evaluación del maestro en términos de la labor que éste realiza contribuyendo a la formación integral del estudiante.

9. Dan al maestro un sentido de seguridad en la organización lógica de su trabajo.

10. Permiten al maestro darse cuenta de que su misión principal como educador es enseñar a sus alumnos a aprender.

El procedimiento de toda lección se compone de tres pasos fundamentales: la inducción o creación de ambiente, el periodo de estudio y la evaluación. El objetivo tiene relación directa con los tres, y muy especialmente con la última. En la inducción, el maestro transmite el objetivo al grupo de estudiantes; en el periodo de estudio, él provee experiencias encaminadas a lograr el objetivo y en el periodo de evaluación provee experiencias de prueba o de corroboración para descubrir si verdaderamente hubo o no hubo aprendizaje. En este último periodo es cuando el estudiante ejecutará la acción observable que indica su crecimiento.

Taxonomía de los objetivos instruccionales

El proceso de enseñanza aprendizaje, tiene como propósito fundamental alcanzar cambios en la conducta de los estudiantes. Estos cambios no sólo se refieren a los
conocimientos que se espera que se adquieran, sino que incluyen habilidades mentales, actitudes, sentimientos, destrezas motoras y preceptúales, apreciaciones y valores.

Se reconoce que en este proceso de cambio, la mayoría de las veces es sumamente difícil distinguir cuándo se divide el pensamiento del sentimiento de lo neuromotor. Sin embargo, para facilitar la planificación y evaluación de la instrucción es conveniente clasificar los aprendizajes. Por ello surgen las taxonomías.

Las taxonomías de los objetivos instruccionales consisten de sistemas jerárquicos
de clasificación que tienen como propósito el determinar tipos de objetivos y niveles de complejidad dentro de cada tipo de objetivo. El campo de los objetivos instruccionales generalmente divide éstos en tres grandes dominios a áreas: el cognoscitivo, el afectivo y el psicomotor.

El propósito de elaborar esta taxonomía era mejorar la comunicación entre
especialistas en currículo, evaluadores, investigadores y maestros. Para ello, se revisaron las teorías psicológicas, las teorías de la personalidad, así como las del aprendizaje, ordenando las conductas de los simple a lo complejo (Abnderson y Sosniak, en Medina y Verdejo, 2001). La diferenciación que se hizo de los tres dominios respondió a cuestiones prácticas y de conveniencia. Esto es así debido a que puede haber un sinnúmero de formas de dividir y nombras los objetivos instruccionales.

De igual forma, el propósito primordial de utilizar una taxonomía es tener una herramienta que ayude a asegurarnos de incluir diferentes niveles de esa jerarquía de destrezas y no únicamente los más bajos.

Taxonomía del dominio cognitivo

En 1956, Benjamín Bloom, Max Engelhart, Edward J. Furst, Walker H. Hill y David
R. Krathwohl desarrollaron esta taxonomía. La palabra “cognos” viene del griego y
significa conocer, por lo que al hablar del dominio cognoscitivo nos referimos a aquellos aprendizajes relativos al conocimiento mismo. Según Bloom al hablar conocimiento estamos significando que el estudiante puede dar muestras de recordar, ya sea por evocación o reconocimiento, alguna idea o fenómeno con las que se encontró en el curso de su experiencia de aprendizaje.

De acuerdo a esta taxonomía, se redefine lo cognitivo como algo más que el
recuerdo aproximado de la idea o el fenómeno tal como se le enseñó al estudiante por
primera vez. Esta categoría va desde lo más simple a lo más complejo, desde lo concreto o tangible a lo abstracto o intangible. Por simple se quiere decir unidades aislables y elementales. El conocer, por sí mismo, es uno de los objetivos instruccionales más comunes. Este dominio se divide en tres categorías, a saber: conocimiento o memoria, comprensión, aplicación, análisis, síntesis y evaluación.

M E M O R I A: En la categoría de memoria el conocimiento tal como se define en esta taxonomía, incluye aquellos comportamientos y situaciones que acentúan la importancia del recuerdo de ideas, materiales o fenómenos, ya sea como reconocimiento o evocación.

Dentro de esta categoría es necesario distinguir el conocimiento de datos específicos,
como terminología y hechos, el conocimiento de modos y medios para el tratamiento de datos específicos (convenciones, usos, tendencias, secuencias, clasificaciones, criterios, metodologías) y el conocimiento de los universales y abstracciones de un campo determinado (principios y generalizaciones, teorías y estructuras).

Ejemplo: Identificar cuántas centenas, decenas y unidades está representadas en un
Número

C O M P R E N S I Ó N: La categoría de comprensión se refiere a entender lo que se
transmite y poder hacer uso, de alguna manera, del material o ideas que contiene.
Puede ser oral o escrita. Simbólica, pictórica o verbal. Aquí encontramos la capacidad de traducción, interpretación y extrapolación. Por traducción se entiende poner la
comunicación recibida en otro lenguaje o en términos distintos de los originales, o en otra forma de comunicación. Interpretación implica ir más allá de la mera traducción
reordenando algo o reconfigurándolo.

Al extrapolar se utilizan las estimaciones o predicciones basándose en la comprensión de tendencias o condiciones descritas por la comunicación. Se va más allá de la información contenida viendo sus implicaciones, consecuencias, corolarios y efectos.

Ejemplo: Expresar una expresión lingüística como una expresión algebraica.

A P L I C A C I Ó N: La aplicación se refiera transferir el conocimiento adquirido ya sea a
situaciones de la vida real como imaginarias, probando que pueden utilizar correctamente lo aprendido a otras situaciones.

Ejemplo: Solucionar problemas verbales.

A N Á L I S I S: El análisis implica el fraccionamiento del material en sus partes
constitutivas y la determinación de las relaciones existentes entre esas partes y la forma en que están organizadas. Pueden analizarse elementos, relaciones y principios de organización.

Ejemplo: Determinar los puntos de inflexión de una función.

S Í N T E S I S: La síntesis es la reunión de elementos y las partes para formular un todo. Es un proceso que exige la capacidad de combinar las partes para que constituyan un esquema o estructura que antes no estaba presente con claridad. Por lo general implica la combinación de partes de experiencias previas con materiales nuevos, reconstruidos en un todo más o menos integrado. No necesariamente se trata de una actividad creadora y libre por completo por parte de los estudiantes ya que se espera que se trabaje dentro de los límites establecidos por los problemas, materiales y marcos teóricos y metodológicos ya establecidos.

La síntesis puede ser la producción de una comunicación única, de un plan o conjunto de operaciones que satisfaga ciertos requisitos o la derivación de un conjunto de relaciones abstractas.

Ejemplo: Diseñar un procedimiento para sumar fracciones heterogéneas

E V A L U A C I Ó N: Finalmente, la evaluación se define como la formación de juicios de valor sobre ideas, obras, soluciones, métodos, materiales y otros, según un propósito. Implica el uso de criterio y pautas para valorar en que medida os elementos particulares son exactos, efectivos, económicos o satisfactorios. Estos juicios pueden ser cuantitativos o cualitativos y los criterios de evaluación los determinará el estudiante mismo o se le proporcionarán.

Ejemplo: Evaluar si los argumentos de una demostración matemática son válidos

El elemento vital en un objetivo instruccional consiste en cómo se expresa la conducta de modo observable u operacional.

La clave al redactar un objetivo en forma adecuada radica en expresarlo utilizando
un verbo que represente una acción observable u operacional que sea producto del
aprendizaje (Gronlund, 1995). A continuación se presenta una lista de verbos imprecisos que se deben evitar emplear por no ser observables:

Apreciar, Darse cuenta
Comprender Entender
Conocer Familiarizarse
Cree Pensar

La primera pregunta que nos hacemos cuando se utiliza uno de estos verbos en un
objetivo instruccional es: ¿cómo yo sé que los estudiantes entendieron, pensaron y
apreciaron?. Observa que un objetivo redactado de este modo no facilita la planificación de la enseñanza, porque cada maestro o maestra puede interpretarlo de manera distinta.

Tampoco facilita la evaluación del aprendizaje. Estos verbos imprecisos pueden
sustituirse por verbos que representen acciones observables, tales como:

Analizar Hablar
Calcular Identificar
Dibujar Saltar
Explicar Seleccionar

Fuentes:

Los objetivos instruccionales en la evaluación. Consulta realizada el 15 de octubre de 2009 en http://www.br.uipr.edu/portal/index.php/Practica_Docente.html?file=tl_files/PracticaDocumentos/E4%20Objetivos%20instruccionales.pdf.

Para saber más:

Medina, M. y Verdejo, A. (2001). “Evaluación del Aprendizaje estudiantil” (3ª Ed.). San Juan, Puerto Rico: Isla Negra Editores. Consulta realizada el 15 de octubre de 2009 en http://books.google.com.mx/books?id=Zw7PpmkYTxsC&pg=PA44&lpg=PA44&dq=%22los+objetivos+instruccionales+en+la+evaluaci%C3%B3n%22&source=bl&ots=0fO4gde8Xm&sig=VZW041OWxZTj6HGkn0NqRCFIYFM&hl=es&ei=MJjbSv-sGYjK8QbfqcC3BQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=2&ved=0CAoQ6AEwAQ#v=onepage&q=%22los%20objetivos%20instruccionales%20en%20la%20evaluaci%C3%B3n%22&f=false

“Taxonomía de Bloom para la era digital”. Consulta realizada el 15 de octubre de 2009 en http://www.eduteka.org/TaxonomiaBloomDigital.php

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